Como aterricé en Corea sin moverme del sofá.

Si algo nos quedo claro en la pandemia del 2020, es que teníamos mucho tiempo para estar en casa, sin prácticamente nada que hacer, y había que buscar en que emplear tu tiempo. En mi caso llevaba ya tiempo bajo las perfidas garras de los videos gatunos en internet (¡si, lo confieso!... pero no creo que fuera ni la única ni la primera ni la última). En especial había un par de canales de Youtube de gatitos coreanos, prácticamente a diario veía las aventuras de un puñado de animalitos traviesos que no necesitaban hablar para divertirme, obviamente a los dueños no los entendía, pero para eso estaba el traductor de Youtube.



Y entonces apareció el “Algoritmo”, esa pérfida criatura que no se sabe en base a que criterios, ni a que volubles razonamientos, decide de buenas a primeras recomendarte nuevo contenido. Y un día, sin saber por que apareció en mis sugerencias de Youtube una página de clips de series orientales llamada AsianCrush, al principio no le presté atención pero un día me despertó la curiosidad una imagen de dos chicos uno vestido todo de negro y otro vestido de color claro, como representando la luz y la oscuridad, aunque los peinados y toda la estética eran como de otra época, me decidí a clicar en el vídeo. Por lo visto el chico de negro estaba interesado en una chica que a su vez estaba interesada en el chico vestido de claro, seguí viendo clips y aunque el chico que podríamos llamar oscuro, era orgulloso, posesivo y malhumorado, acababa ayudando a la chica a acercarse a su rival.




La serie se llamaba Boys over flowers y acababa de meterme en un camino sin retorno, yo aún no lo sabía pero ese momento iba a ser como cuando Ko Ha Jin se cayó al lago en medio de un eclipse de luna o como cuando Jang Bong Hwan haría lo mismo en la piscina del edificio residencial donde vivía. ¿Vosotros sabéis que había al otro lado verdad? Y ¿lo que les costó a los protagonistas encontrar el camino de vuelta a su realidad? Pues yo todavía estoy perdida en ese mundo de fantasía.




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